Father dancing with son. Es el título de este cuadro. No sé cuándo apareció en casa pero sí que estaba colgado en mi cuarto. Y que con el tiempo me lo llevé a mi casa cuando me independicé y mi padre me lo acabó regalando.
A él le chiflaba el cuadro tanto como a mí.
Un padre bailando con un bebé. El cielo en la tierra.
Una imagen quizá antagónica a la imagen de ese dios patriarcal, inflexible, machista que con su barba, sus labios apretados y ojos insidiosos te castigaba desde el púlpito. También antagónica la imagen de este padre con pantalones bombachos y algo despeinado, mejilla con mejilla, unidos en la piel de sus cuellos… Antagónica como decía a la imagen de ese pater repeinado y egocéntrico que en nombre de dios y con la ayuda de sus particulares eichmanns, crea y consolida una estructura de esclavitud similar a otras demasiadas estructuras en las que seguimos: organizaciones religiosas, tecnológicas, políticas… Ese pater del que te cuentan como muestra de su bondad que se agachó un día y ató los cordones del zapato a un joven sacerdote. Alabado sea el señor.
Un hombre que baila con su hijo, un hombre que cuida a su hijo, un hombre que cuidando a su hijo está cuidando al mismo tiempo al niño que fue. Un hombre y un niño que están viviendo la música de la vida, corazón con corazón, siendo ese preciso instante otro precioso milagro más de la inmensa belleza de la vida.
Bailan, los dos juntos. La vida les mece por unos instantes que serán eternos en ellos cuando su cuerpo y su alma los aprehendan.
Mecer a tu hijo, y al niño que fuiste con alegría profunda del corazón.
Ser mecido por unos brazos robustos, un corazón generoso y un espíritu libre.
Father dancing with son.
Yo sentía a mi padre libre en el campo, regando las plantas, poniendo la chimenea, dando conferencias, viendo musicales en la tele y en el teatro, cuando cantaba. Lo sentía preso en otros momentos, en los que se creaban abismos entre nosotros, momentos en los que las rígidas normas, unas heredadas y otras que decidió comprar, impedían que su alma volara libre. Así que su alma para vivirse soñaba que volaba.
Yo quiero un mundo en el que los papás bailen con sus hijos. Solos, tranquilos, felices por unos instantes. Sin que nadie los vea, ni busquen la mirada ajena.
Soñé que nuestra cocina del pueblo se quemaba: arde, arde, arde! Se quema! Entraba el aire por una ventana oscilobatiente. Al día siguiente salió publicada una noticia en El País: la lucha entre el obispo de Barbastro y el opus dei. El papa Francisco I escribió a mano a dicho cura algo así como ‘aléjate de sus intrigas mafiosas’. El siguiente papa, el de ahora, León XIV recibió en privado a Gareth Gore publicando fotos del encuentro y afirmando Gore que le felicitó por la rigurosidad de su libro sobre el opus. El opus arde, como aquello dentro de cada uno de nosotros que necesita renovarse. Ese pseudosanto que ha atraído a tantísimas bellas personas, muchas a las que quiero con todo mi corazón, y que al mismo tiempo era capaz de entregarle el rédito a dios mismo por esa maravillosa idea de tener esclavas gratis en sus centros. Tan buena idea, decía, que no podía ser de él, tenía que ser de dios…
Nosotros le pedimos perdón hace ya tiempo a la Virgen por apoyar semejante maltrato perpetuado en el tiempo con nuestra falta de interés por saber y afrontar la realidad, es tan bonito el campus de la uni e irle a rezar a la Virgen que cuesta atreverse a mirar los cuartos oscuros y denunciar en alto lo que ahí se ve.
Si yo fuera Pedro por un instante, con la llave del cielo para abrir y cerrar… Cuando cada cura en su pedestal, intelectualoide venido a más, señoro cómodo y persona estirada limpie el culo, las heridas en genitales, corten las uñas de los pies de una persona mayor, podrán rezarle de nuevo a la Virgen sin vergüenza. Por cierto, que como mujeres, aceptar quitarles esas tareas a los hombres es de lo peor que podemos hacer por ellos y nuestra humanidad.
Ah! Y no estaría mal que devolvieran la talla de la Virgen de los Ángeles si se confirma que la chorimangó el opus.
Uso todo este vocabulario juvenil porque siento que no somos más que eso, una pandilla de jóvenes liderados por los abusones que se creen demasiado, con conocimientos de manipulación tan top que nos cuesta darnos cuenta. Y estos chavalicos que dirigen el mundo tratan de llenar ese vacío que sienten por la falta de buenos bailes en la infancia, con logros externos, posiciones de poder, etc. Vete a una de las iglesias más humildes y ahí te encontrarás a alguien majo de veras muy seguramente (a no ser que sea un chungo que lo utilice de escondite para depredar a sus anchas, pero les suele molar más lo fastuoso, el nombre, el apellido, la pompa).
Ayer volví a ver La Misión. Ya hacia el final, el chungo de Portugal afirma: ‘Así es la vida’. Y el verdugo que dejó que pasara lo que pasó y que aniquilaran las misiones responde: ‘Así no es. Así la hemos hecho. Y así la he hecho yo’.
Que así no es la vida. Que así dejamos que sea entre unos y otros.

Considero que la ética siempre empieza en uno mismo, hasta donde podamos llegar cada día, que todos tenemos luces y sombras. Si ya te exiges a ti mismo y cultivas tu alma al servicio de algo más que tu mismo…
Al siguiente al que pedir cuentas es a la Iglesia, que está muy bien que comiencen poniendo una revisión externa a cualquier organización para evitar que sea una secta, la propuesta del obispo parece sensata. Podrían seguir publicando el llamativo porcentaje de sacerdotes que mantiene relaciones de pareja, esporádicas y habituales, siguiendo por poner un sistema de valoración rojo, amarillo y verde tras las confesiones y las misas, por aquello de que dejen de decirnos groserías y machistadas a las fieles, cuando no abusos que se tapan por el secreto de confesión que tan bien les resguarda. A la segunda o a la tercera roja, fuchis, cuando no proceda una denuncia si hay riesgo. Y ya, si hay entre ellos alguno más lúcido, que abra las puertas para la igualdad en la Iglesia con las mujeres, que me hace mucha gracia como en Magnífica Humanitas el papa pide esa igualdad en todos los ámbitos, menos en la Iglesia… Señor. Quiero creer que este papa va a seguir teniendo la progresiva valentía de hacer lo que tiene que hacer.
Y de ahí, si la Iglesia recupera un poco más de nuestra confianza perdida, ya podemos pasar a los jefes de Estado, que es en lo que estamos unos cuantos.
Recuperar la confianza diluyendo este cinismo que como cicuta nos envenena como personas y sociedad no es fácil.
Yo te imploro Vida, más papás (y mamás) que aprendan a bailar la vida con sus hijos, que ofrezcan seguridad y ternura.
Yo te pido, Vida, que me avises si no voy bien, si la corazonada que guía mis pasos que consiste en aumentar la consciencia y activar la inteligencia colectiva para poner una barrera de acceso al poder a los perfiles psicopáticos, si dicha corazonada, intuición, no tiene sentido, que me indiques el camino a seguir. Dichos perfiles en política son incompatibles con la dignidad humana, la democracia, la Constitución española, los derechos humanos, con todo ser vivo.
Que así no es la vida, ¡coño ya! Que así la hacemos entre unos y otros.
Por favor, Vida, danos el impulso, la fe, la creatividad y la valentía que necesitamos para afrontar esta enorme tarea de investigación y creación colectiva hacia un lugar mejor para todos los seres humanos.
Papá, siento muchísimo que la organización a la que tanto entregaste no fuera lo santa que quisiste creer. Te quiero mucho.
Para más información:
- La educación de las virtudes humanas. David Isaacs.
- Opus: Ingeniería financiera, manipulación de personas y el auge de la extrema derecha en el seno de la Iglesia católica. Gareth Gore
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